sábado, 24 de abril de 2010

ELIGE SENTIRTE AGRADECIDO

Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso,
pero elijo dar gracias a Dios porque las plantas
están regadas por la lluvia.
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo,
pero elijo sentirme agradecido de que me permitieron
haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tengan espinas,
pero elijo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos,
pero elijo emocionarme y embarcarme,
en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy puedo quejarme de que tengo que ir a trabajar,
pero elijo gritar de alegria porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarma poque tengo que aprender,
pero elijo abrir mi mente enérgicamente
y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente
porque tengo que hacer las tareas de mi casa,
pero elijo sentirme honrado porque tengo un techo
para mi mente,cuerpo y alma.
Hoy el dia se presenta ante mí,
esperando que le de forma,
Soy el escultor que puede crear la obra.
lo que suceda hoy dependerá de mis elecciones.
Debo escojer qué tipo de día quiero tener.
¡Hoy elijo ser el origen de mis resultados!



domingo, 11 de abril de 2010

ERES FELIZ O DESDICHADA??


La diferencia entre una persona que casi siempre se siente feliz y otra que con frecuencia se siente desdichada no está en la cantidad de malos momentos que la vida les depara, si no en la forma de afrontarlo.
Saborea y disfruta hasta el ultimo rayo de sol de los días esplendorosos y llenos de luz, pero también adapta las pupilas de tu mente y de tu espíritu a las tinieblas de los días aciagos y tenebrosos, y espera con gozo que pasen,como todo pasa en la vida . En definitiva acepta lo irremediable sin hacer un drama y viste de felicidad la desdicha siempre que sea posible.
BERNABÉ TIERNO

domingo, 4 de abril de 2010

PROBERVIO ZEN SOBRE EL VALOR DE LAS COSAS

"Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada.

Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto.

¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?"


El maestro, sin mirarlo, le dijo:


-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después...- y haciendo una pausa agregó Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

-E...encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien-asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado.
Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió.

Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

-Que importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo.
Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo?
Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

-¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.

-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...

El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-.
Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto.
¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

ALMA

EL ALMA ATRAE AQUELLO QUE SECRETAMENTE ALBERGA; AQUELLO QUE AMA ,Y TAMBIEN AQUELLO QUE TEME